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Jueves, 31 Marzo 2022 09:24

Desconecta del trabajo

Desconecta del trabajo Desconecta del trabajo. Supermercados Hiber

No hacerlo puede afectar negativamente a nuestro cerebro, así que tenemos que aprender a poner en pausa nuestra vida profesional para reduir el estrés laboral. Los expertos nos dan algunas pautas para combatirlo. Aviso a navegantes, es un artículo largo que merece la pena leer ;)

Hace tres años que la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoció como enfermedad el burnout o desgaste profesional, consecuencia de un estrés laboral crónico y de la incapacidad para desconectar del puesto de trabajo. Actualmente, el porcentaje de quienes lo padecen ha aumentado.

Según los expertos, poder desconectar para cubrir nuestras necesidades primarias, de alimentación y sueño, de actividad física, sociales y, sobre todo, afectivas, es la única forma de reducir esas cifras y mantener nuestro bienestar. De lo contrario, puede haber consecuencias incluso en nuestro cerebro. Como explica la psicóloga Agnès Brossa, en el ámbito psíquico los pensamientos de desmoralización o de que no vamos a llegar a todo, asociados al estrés laboral, llevan a un estado emocional de tristeza, ansiedad o desánimo. Y, en el momento en que el cerebro recibe la señal de que está en peligro, "despliega unos mecanismos neuronales para que nuestro cuerpo se ponga en estado de alerta para poder activarse y seguir adelante a pesar de la situación en la que estamos. Pero todos estos neurotransmisores que se segregan porque nuestro cerebro ha interpretado que estamos en estado de peligro actúan, a largo plazo, dañándolo", indica.

¿Cómo podemos darnos cuenta de que el estrés laboral nos está sobrepasando? Como explica Enrique Baleriola, profesor de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC, ese estrés avisa sobre todo de dos formas: física y psicológicamente, y ambas están interrelacionadas. Desde el punto de vista físico, la señal más frecuente es agotamiento y cansancio, que no es habitual en un estado normal para cada uno de nosotros (por ejemplo, empezar el día ya cansados o sentir que nos cuesta mucho tener energía para hacer las cosas, cuando antes esas mismas tareas no nos eran especialmente difíciles). "Otra señal es sentir presión en el pecho o palpitaciones, aunque puede deberse a otras causas, pero también puede ser señal de ansiedad acumulada. Los problemas para dormir y relajarnos durante la noche o durante nuestro tiempo libre también son indicadores de estrés laboral", apunta el profesor.

En cuanto al ámbito psicológico, Baleriola destaca cambios de humor que anteriormente no eran normales en nosotros, el hecho de despertarnos y sentir que no hemos descansado, posponer o evitar enfrentarnos hasta a las tareas más sencillas de nuestro trabajo, o comenzar la jornada laboral deseando que termine y pase rápido. "Debemos tener en cuenta que, de forma puntual, todos podemos sentir estas sensaciones tanto físicas como psicológicas sin que interfieran en nuestra vida diaria o sean un problema grave. Cuando deben preocuparnos es si se alargan en el tiempo o empezamos a no poder desarrollar nuestras actividades cotidianas sin dificultades", advierte Enrique Baleriola.

Cómo desconectar

Como explica Brossa, la falta de éxito repetitiva produce este estrés en nuestro cerebro, mientras que la euforia reiterada por éxito afecta al contrario, en positivo. De hecho, los estudios demuestran que, a mayor éxito social y laboral, mayor segregación de neurotransmisores como la serotonina o la dopamina, "que son buenas para nuestro cerebro. Por lo tanto, la primera recomendación es intentar tener muchos periodos en los que sintamos que hacemos las cosas bien, que tenemos éxito", indica. Pero ¿cómo lograrlo? Agnès Brossa recomienda:

- Buscar espacio para cubrir necesidades no laborales. Conocer muy bien y cubrir nuestras necesidades de alimentación y sueño, de actividad física, así como las necesidades sociales y afectivas es clave para prevenir el estrés.

- Ponernos y poner límites. Debemos aprender a pensar "esto no puedo hacerlo, lo dejo para mañana" y decir "no" porque ahora es nuestro tiempo. Si no llegamos, volvemos a planificar entendiendo que quizá hemos sobreestimado el tiempo que teníamos o los objetivos, además de pedir ayuda si la creemos necesaria, porque hay un límite que no podemos sobrepasar.

- Evitar los sentimientos de culpa. Existe una relación muy directa entre lo que se llama el P-E-C, que es la relación entre lo que piensas (pensamiento), lo que sientes (emoción) y lo que luego haces (conducta). "Por lo tanto, lo primero es averiguar qué pensamiento estoy teniendo sobre mí, si me estoy maltratando, pensando que soy un desastre o que no doy para todo. Son pensamientos que nos dañan muchísimo y además, no se corresponden con la realidad. Quizás hoy no he terminado todo lo que tenía que hacer, pero eso no quiere decir que no lo vaya a terminar nunca", explica Agnès Brossa, que añade que, si desarrollamos un pensamiento más positivo sobre nosotros mismos, seguramente nos sentiremos mejor y nuestra conducta será más ajustada (por ejemplo, organizarnos para intentar que el día siguiente sea un éxito).

Además, para quienes teletrabajen desde casa, Enrique Baleriola añade:

- Diferenciar espacios. En la medida de lo posible, es buena idea establecer una diferenciación física o visual entre el lugar de teletrabajo y el resto del hogar. Puede ser una habitación específica para el teletrabajo, una mesa que movemos de sitio solo para el momento de teletrabajar o una disposición de las cosas que utilizamos en el teletrabajo exclusiva para ello.

- Fijar rutinas y horarios igual que si estuviésemos en la oficina. De esta forma podremos diferenciar también el momento del teletrabajo del momento de ocio.

- Establecer una buena planificación de la jornada laboral. Para no sentirnos perdidos, lo ideal es establecer previamente todas las tareas y reuniones del día, los tiempos aproximados que necesitaremos para cada una de ellas, y programar también pequeños descansos intermedios para tomar un café, dar un breve paseo o hacer una llamada informal, nos ayudará a lidiar con la ausencia de distancia entre trabajo y hogar.