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Lunes, 24 Enero 2022 10:24

Respeto sí, miedo no

Respeto sí, miedo no Respeto sí, miedo no. Supermercados Hiber

Lo sabemos, porque cada vez estamos más informados y somos más conscientes, pero la educación ha de centrarse en el respeto, no en la obediencia ciega por miedo a qué va a pasar después o por el ya clásico “porque sí”.

En sus publicaciones y charlas la psicóloga Patricia Ramírez insiste en que no debemos enseñar a nuestros hijos a ser obedientes porque sí, porque cuando crezcan eso les restará libertad y capacidad de acción frente a situaciones que no sean justas, por ejemplo. Debemos a enseñarles a actuar de forma responsable y respetuosa, eso sí.

Según la RAE obedecer es cumplir la voluntad de quien manda. Sin más, sin ningún cuestionamiento ni ninguna explicación del porqué debemos hacerlo. Simplemente porque quien lo dice es un superior y debemos hacerle caso. ¿Y eso es malo? Pues sí, puede serlo. Está claro que como padres queremos lo mejor para nuestros hijos y cuando les decimos que hagan o dejen de hacer algo lo hacemos pensando en ellos, en su bien, pero entonces no debe de haber ningún problema para darles las razones que justifican aquello que les pedimos. El “porque lo digo yo” hay que desterrarlo ya. Porque no queremos adultos obedientes sin más, sin cuestionamientos, pasivos.

Mucho menos que nuestros hijos obedezcan por miedo a un futuro castigo porque cuando educamos con el miedo y el castigo, por supuesto que la mayoría de niños obedecen, pero no interiorizan el concepto de respeto, simplemente actúan por obligación no porque entiendan que es lo correcto. Por eso, más de una vez, niños absolutamente obedientes en sus casas no tienen el mismo comportamiento fuera de ella.

Por supuesto cada familia educa como mejor considera, pero ni la obediencia ni la sumisión son saludables, porque un niño educado en el miedo no suele manifestar sus emociones ni abrirse a los demás. Así que sin ninguna duda, nos pasamos al respeto, que educa y crea vínculos sanos.

El qué decimos y cómo lo decimos es fundamental. Claro que todos queremos que los niños nos hagan caso, pero para lograrlo es importante que entiendan porqué y qué ganamos todos si nos respetamos unos a otros.  ¿Y cómo conseguimos poner en práctica esto que suena tan bien?

1.- Razona con tus hijos las normas que se establecen en casa. No decimos que las dicten ellos, sino que expliquéis el porqué.

2.- Relativiza sus “malas acciones” y no respondas con un grito a las mismas. En lugar de centrarte en lo negativo, trata de enseñarle a hacerlo bien.

3.- Dale responsabilidades. Sí, sí, desde pequeños tienen que aprender lo importante que es hacer cosas por nosotros mismos y responsabilizarse de sus cosas. Es un gesto que le ayuda a crecer en todos los sentidos.